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Cinco errores que cometemos al lavarnos los dientes

Cinco errores que cometemos al lavarnos los dientes

Sí, es extraño, pero es real. Cometemos muchos errores en un hábito tan aprendido como el cepillarse los dientes (recuerden, al menos tres veces al día).

Bueno, cometemos al menos 5 errores, pero podrían ser más. Y lo cierto es que son muy comunes, vamos, que nos pasa a todos (o casi)

Cometemos muchos errores en un hábito tan aprendido como el cepillarse los dientes (recuerden, al menos tres veces al día). Bueno, cometemos al menos 5 errores, pero podrían ser más. Y lo cierto es que son muy comunes, vamos, que nos pasa a todos (o casi).

1. No dedicarle el tiempo suficiente a cepillarse los dientes: la mayoría de la gente no pasa, no pasamos, el suficiente tiempo cepillándonos los dientes. Los profesionales dentales, y en concreto desde la clínica Castillejos, hacemos mucho hincapié en  cepillarse durante al menos dos o tres minutos, pero rara vez los usuarios llegamos a cumplir ese tiempo. Un buen truco para lograrlo es simplemente contabilizar el tiempo sistemáticamente con la ayuda de un reloj.

2. Cepillamos demasiado fuerte: las posibilidades de rotura del esmalte aumentan cuando se cepilla con demasiada fuerza. Si además tenemos costumbre de apretar demasiado los dientes, nuestro esmalte corre un grave peligro porque con la continua presión se puede profundizar en las capas internas del diente. Además, un cepillado agresivo puede ser igualmente peligroso para las encías sensibles, causando irritación y sangrado. Si usamos un cepillo dental eléctrico será más fácil no hacerlo mal.

3. Una mala elección de la pasta de dientes: llevamos tiempo abusando, aunque obviamente no en todos los casos, de pastas de dientes demasiado abrasivas. Esto sucede sobre todo en los tratamientos blanqueantes más “caseros”. No quiere decir que estas pastas no cumplan lo que prometen, pero suelen ser demasiado agresivas para nuestro esmalte llegando incluso a producir dolor y sensibilidad. Prueba alguna vez a hacer tu propia pasta de dientes.

4. No usar hilo dental (o hacerlo mal): el hilo dental sirve precisamente para esas zonas donde el cepillo no puede llegar. Y es necesario. Las caries se forman con mayor frecuencia en las superficies donde se tocan dos dientes. Las bacterias quedan atrapadas allí, se alimentan de los azúcares de las partículas de los alimentos y corroen el esmalte, lo que a la larga se transformará en una caries.

5. No usar enjuague final: tras un cepillado eficaz y el uso del hilo dental, el enjuague final es un paso clave para asegurarse de que las bacterias abandonan nuestra boca. Es aconsejable usar un enjuague bucal sin alcohol, o uno de flúor  para reforzar y fortalecer el esmalte dental y prevenir las caries.

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